Foto tomada por Jacobo Jurado

La pasión nació para algunos con experimentos que se consumaron en huellas satisfactorias, otros con tentativas similares vivieron arroyos fugaces que terminaron en caos.

Las veces que se presentó aquí fue un ir y venir. A veces tiene la forma de un pájaro, que picoteando, no se llena de convicción y se hincha de dudas.

Ha estado saltarina, un poco intocable, un poco indecisa, un poco en esto y un poco en aquello.

Las dos alas de un viaje, entre derrumbes e incertezas, invitan a aceptar la complejidad de una pasión que se empieza a tornar gris.

¿Perdido en pasiones? Ha sido inútil.

A lo mejor no sé qué es una pasión.

A lo mejor nadie me dijo qué era.

A lo mejor es el fruto de un legado que no heredé.

No estuvo en un género.

No estuvo en una letra.

No estuvo en una fotografía.

No estuvo en una bebida.

No estuvo en un balón.

No estuvo en un lugar.

No estuvo en una palabra.

A veces está en una estrella palpable, agua helada y cielo azul.

Estuvo y estuve en los rincones perdidos y aislados de una piel que hoy no vive más.

Pasión y piel. Viven, pero no.

Se presentaron de otra manera, siendo un vestigio.

Alguien dijo que la pasión no siempre es buena y que más bien es el padecimiento.

Jacobo Jurado


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