La casualidad

¿Qué sentimiento esconde la casualidad? Ese accidente cuando dos mundos colisionan sin la más mínima intención. Decisiones arbitrarias impulsadas por el trajín de la monotonía, que nos arrojan al encuentro de una vida que considerábamos irrelevante o inexistente.

¿Cómo explicar la sensación vaga de haber nacido para ese momento? El cuerpo siente, sin enterarnos, algo enredado en los huesos. Un calor de primavera en el frío invierno de nuestras entrañas.

¿Cómo se describe la conversación que nunca soñamos pero que supimos tejer con una boca alegre? Todo lo que hay en el medio está lleno de bla, bla, bla, porque el sentimiento revolucionario se oculta en el primer y en el último día.

¿Quién nació preparado para esa felicidad absoluta y para esa tristeza eterna? Unos lo llaman destino, otros dios, otros suerte. – Lo jodido – me dijo una vez un viejito – es que esas casualidades (capaces de tumbarnos de un puño de la realidad) no suceden muy seguido. Es más – pensaba – las personas para las que nuestro corazón nació las podemos contar con los dedos de la mano.

Foto: Laura Zapata Ocampo

Hay una cantidad de personas que conocemos para las que no nacimos: números sin valor, relleno de empanada.

La casualidad es el sentimiento más lindo de la vida, porque es efímero y permanece indeleble en la memoria.

Es tan fuerte la casualidad que nos puede obligar a creer que este mundo jodido sí vale la pena vivirlo.

Daniel Muriel  

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