El costal de diciembre

Me sucedió hace más o menos 50 años. Fue en la época de diciembre, yo tenía a mis dos hijos mayores muy pequeños y teníamos una situación económica muy regular. Vivíamos en una casa donde había varios inquilinos. 

Eran más o menos las 11 de la noche cuando me llamó una señora que vivía ahí en otra casita y me dijo:

-Luz Stella, venga que le conviene. Encierre a los niños para que no se den cuenta. Como le parece que vinieron unos ladrones y metieron un marrano por la pared de mi casa. Yo creo que es un marrano por el ruido que hace.

Y sí parecía un marrano, se movía y hacía sonidos de animal. Entonces yo le dije a Margot que qué sugería. Me respondió:

-Pues usted sabe que estamos en una situación económica regular y fuera de eso, por esta fecha no tenemos nada para darles a los niños. Si usted quiere movemos ese marrano de allá y yo le digo a mi esposo que se lo lleve para la finca, que lo arreglen y vendemos la carne o que la traigan y hacemos la cenita del 24. 

Entonces nos pusimos a jalar al tal marrano que estaba metido en un costal y no éramos capaces con él, estaba súper pesado y estrecho entre la pared y un barranco. Luego ella llamó al esposo y le dijo que nos lo ayudara a sacar. Él respondió:

-No se pongan a bobear con eso. Ustedes no saben que de pronto hayan metido por ahí a un herido. No están tan seguras de que sea un marrano. 

Entonces caímos en cuenta que de pronto estábamos haciendo algo mal hecho. Yo llamé a mi hermana Marina, que era muy bullosa. Ella sin ningún problema se fue a llamar a la policía. Fue a la estación y los agentes que estaban tomando tinto se pararon ahí mismo y bajaron casi que corriendo. Llegaron y tampoco eran capaces de sacar el bulto ese porque estaba muy estrecho contra la pared. 

Entonces los policías se metieron por el barranco y ahí sí lo sacaron. Nosotros siempre creyendo que era un animal y eso fue el susto porque resulta que era un enanito que habían metido al costal amarrado. 

Lo sacaron y lo desamarraron. El susto se nos convirtió en risa porque resulta que el enanito, que estaba vestido con un poncho, salió corriendo por todo eso con los policías detrás de él. Eso corría y corría. Siendo tan pequeño nos causó susto, pero también risa.

Pobrecito, como que lo metió ahí uno al que le decían ‘pájaro’, que era un cansón. Fue un poquito trágico, pero con eso hemos gozado por años.

Historia narrada por Luz Stella Valencia

Jacobo Jurado

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