Alfonsina y el mar

Esta alfonsina es esclava en un barco. Cabe aclarar que es esclava de sus libertades.

Una voz antigua me dice que alguna vez los dos vestimos de mar en la montaña. Hace parte de un tiempo que se me dificulta recordar.

Nuestros dolores viejos dialogaron tanto, que hoy, sus aflicciones se aparecen fosforescentes en mis madrugadas.

Su canción, la canta en medio de multitudes, pero su canto verdadero, se esconde en la soledad, y allí, piensa en Bilbao y en cafetales.

Quisiera, a veces, ser habitante de agua salada para escuchar por qué Alfonsina no vuelve.

¿Qué poemas te fuiste a buscar? Ese secreto está en las notas de aquel piano que nunca aprendí a tocar.

Bájame la lámpara un poco y así termino de cuestionar a mi sombra…gracias.

Te marchaste, Alfonsina, y hoy con tu vestido de mar, puedes ignorar que la zamba que fui en tus olas, se ahogó en tus profundidades azules.

Hoy, soy zamba entre los brazos de mi vida, y creo que así estoy mejor, porque estoy logrando ser esclavo de mis libertades.

«Por la blanca arena que lame el mar, su pequeña huella no vuelve más».

Foto: Jacobo Jurado

Daniel Muriel

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